Qué hacer con tu perro cuando viajas: cómo elegir residencia o guardería con tranquilidad
Hay una pregunta que aparece siempre que se acerca un puente, un viaje de trabajo o unas vacaciones: “¿y qué hago con mi perro?”. Si lo has vivido, sabes que no es solo “buscar un sitio”: es encontrar un lugar donde puedas dejarle con calma, sabiendo que va a estar bien cuidado, seguro y acompañado. De hecho, esa misma pregunta fue el punto de partida de Furvola. Lo contó La Vanguardia en este artículo En Furvola conectamos a familias con guarderías y residencias caninas profesionales, con el objetivo de ayudarte a comparar opciones y elegir la que encaja con tu perro (y contigo).
La VanguardiaLo primero: no estás exagerando (elegir bien importa)
Hoy el perro es parte del núcleo familiar y, cuando toca separarse unos días, es normal que aparezcan dudas muy concretas: si hay calefacción o aire acondicionado, cómo gestionan la convivencia con otros perros, qué pasa si tu perro necesita medicación, cómo es la supervisión…
Lo importante es que esas dudas no se queden en “sensaciones”. Se pueden convertir en preguntas claras, comparables, y en una decisión más sencilla.
¿Residencia canina profesional o cuidador particular?
No hay una única respuesta válida para todos los casos, pero sí hay una diferencia clave: el tipo de experiencia y estructura.
En Europa se han popularizado plataformas que conectan con particulares, pero Furvola nace con otra idea: apostar por centros profesionales (guarderías y residencias) con personal especializado —como adiestradores, veterinarios o equipos con formación— y una dinámica de funcionamiento “de centro”.
Dicho de forma simple: un cuidador particular puede encajar en algunos perros y situaciones, pero cuando buscas infraestructura, protocolos, horarios y supervisión, un centro profesional suele darte más tranquilidad.
Checklist: 12 cosas que deberías mirar antes de reservar
Aquí va una guía práctica, pensada para que puedas comparar opciones de forma realista (sin volverte loco):
Instalaciones y seguridad: vallado, puertas, zonas separadas, limpieza y mantenimiento.
Supervisión: quién está presente, en qué horarios y cómo controlan grupos.
Gestión de grupos: cómo hacen la socialización y si separan por tamaño/energía/compatibilidad.
Descanso: zonas tranquilas para perros que se saturan o necesitan calma.
Temperatura: calefacción/aire acondicionado cuando sea necesario (pregunta sin miedo).
Rutinas y paseos: si tu perro necesita una rutina concreta, pregúntales cómo la adaptan.
Alimentación: si aceptan tu comida, cómo gestionan alergias o dietas.
Salud y emergencias: qué hacen ante una incidencia y con qué veterinario trabajan.
Medicación: si la administran y cómo registran dosis/horarios.
Comunicación: fotos, vídeos, partes diarios, y la facilidad para resolver dudas.
Reseñas y experiencia: leer opiniones ayuda (sobre todo si dicen “por qué” les fue bien).
Tu sensación tras hablar con ellos: si responden claro, si no esquivan preguntas, si te explican su manera de trabajar.
En Furvola, además de fotos, precios y reseñas, incorporamos chat para que puedas preguntar lo que de verdad te importa antes de decidir.